lunes, 4 de enero de 2010

El curioso caso de Benjamin Button

Desde su aparición fulgurante en Seven (su primera película fue Alien 3, que se puede considerar como fallida), David Fincher se encuentra en ese grupo de directores "jóvenes" (ya no tan jovenes) americanos a los que merece la pena seguir (como P.T. Anderson o Cristopher Nolan). Su carrera ha ido evolucionando desde unos comienzos en los que la estética era lo más deslumbrante hacia películas mucho más ambiciosas y complejas tanto temática como formalmente. Este camino se ha completado sobre todo en sus dos últimos films, Zodiac y este Curioso caso de Benjamin Button.
Creo que a la hora de analizar ésta última, es interesante ponerla en relación con su anterior film ya que creo que completan un díptico lleno de resonancias e interrelaciones.
La historia de Button, a primera vista puede parecer una de esas películas "Bigger than life" a los que tan aficionado nos tiene Hollywood. El hecho de compartir guionista con Forrest Gump, tampoco ayuda mucho. Sin embargo, y en palabras del propio Fincher, mientras que aquellas suelen contar eventos extraordinarios protagonizados por personas vulgares, en la historia de Benjamin Button, lo que nos encontramos es a una persona extraordinaria realizando eventos cotidianos. Ese es probablemente el primer giro interesante. Desde luego, el que espere grandes y espectaculares aventuras es posible que se sienta defraudado. Aquí lo que vivimos es el despertar a la vida de una persona y no aventuras épicas.



El principal punto de conexión entre esta película y el anterior trabajo de Fincher (Zodiac) es la obsesión por el tiempo. Este tema llena ambas películas. En ambos casos se narran historias desarrolladas a lo largo de muchos años. Ese paso del tiempo y como influye éste a los protagonistas es la idea central de ambas películas. Sin embargo, la gran diferencia entre ambas es como afrontas sus personajes dicho tema.
Mientras que en Zodiac observábamos a un personaje atrapado en el pasado, incapaz de pasar página y obsesionado para siempre en lo que pasó y le pasó, Benjamin Button es un personaje abocado al presente. Porqué en la historia de su vida y en la historia de su amor, el éxito solo puede verse cumplido en un instante fugaz, cuando el y su amada se cruzan en su envejecimiento/rejuvenecimiento simétrico. Eso empuja al personaje a comerse el presente, a vivirlo intensamente y eso es precisamente, lo que convierte en mágica su historia de amor. Es como observar un cometa o una estrella fugaz. Sabes que es efimera, que es imposible atrapar su luz, pero eso no evita observar su belleza.
En ese contexto, las simetrías entre ambos films, los enriquecen. Sobre todo, porque en ambos casos, les lleva al fracaso amoroso. Uno, por no saber mirar hacia delante y otro, por llevar su obsesión por el presente hasta el punto de no dejarle avanzar.


Y alrededor de ese momento fugaz, leitmotiv de la historia, nos queda solo el aprendizaje del antes sobre el poder del "ahora" y la confusión del después en el que se siente abrumado por su propia naturaleza.
En definitiva, una película que introduce una reflexión muy hermosa sobre el amor y que técnicamente es sobresaliente, sin estridencias y con una sobriedad muy madura. Parece claro que definitivamente, David Fincher se ha hecho mayor.

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The curious case of Benjamin Button (2.008)
Dirección: David Fincher
Guión: Eric Roth
Fotografía: Claudio Miranda
Montaje: Kirk Baxter y Angus Wall
Música: Alexandre Desplat
Interpretes: Brad Pitt, Cate Banchett, Julia Ormond, Faune A. Chambers

5 comentarios:

Moon dijo...

La verdad es que no es fácil el tema en el que se centra la película de Benjamin Button... pero realmente es increíble como se ha formado. Dices que es una película donde se hacen cosas habituales, nada espectacular ni grande... Quizá hay que pararse a pensar en quien hace esas cosas cotidianas. Depende quien las haga pueden ser extraordinarias y a mi me parece que el protagonista de Benjamin Button crea de lo cotidiano algo extraordinario.

Antonio dijo...

100% de acuerdo, no podría haberlo expresado de una manera más bonita... :)

Morsa dijo...

En su día me pasó parecido, al acabar la peli acabé con los ojos abiertos como botones. Me pareció una gran anécdota de tres horas de duración.

Al contrastarlo con tu punto de vista, la película se enriqueció -para mí- intelectualmente. Pero eso no cambia que no me tocase profundo mientras la vi...

Para mí el problema es -tal vez- que tiene mucho de estampa, de foto, de así están las cosas. Los conflictos de los protagonistas pertenecen a cada momento y si algo los enlaza es más un enunciado que una pregunta.

O dicho de otra manera, aparte de su amor por la vida, ¿qué es lo que hace a Benjamin ir del principio al final de la película? O lo que es lo mismo, más allá del cambio físico, ¿en qué ha cambiado Benjamin al acabar la película? ¿Cuál es la diferencia, más allá de la naturaleza, en los protagonistas que nacen de los que se van?

Antonio dijo...

Hombre, yo es que creo que la motivación principal del personaje más que el amor a la vida es el amor hacia ella. A ese respecto, yo si que siento evolucionar al personaje. Desde la inocencia de cuando es anciano hasta la amargura del que es consciente que lo que tuvo nunca volverá en la significativa escena en la que él va a visitarla al cabo del tiempo en su escuela de danza.
En fin, tampoco creo que la película sea la más hermosa y emotiva del mundo, pero a mi si me llegó ese sentimiento y comulgo bastante con lo que subyace...

Anónimo dijo...

A mi me tuvo con un nudo en la garganta toda la pelicula... ese guión esta a la altura de muy pocos... te repito, Nolan es inglés aunque tiene la doble nacionlidad.. por cierto Robert Downey Jr y Jude Law, dirigidos por Guy Ritchie maravillosos.. espero la segunda parte